Un mes para degustar pizza y empanadas
- fedeternum
- 11 sept 2016
- 4 Min. de lectura
Un mes para degustar pizza y empanadas
El último agosto fue un mes en el cual pude ser partícipe de una de las necesidades básicas más importantes del hombre, comer. Pude mediante mi trabajo ahorrar suficiente dinero para darme un gusto exquisito, como ir pizzería por pizzería a deleitarme con las mejores porciones de pizza que puede existir en esta hermosa Ciudad de Buenos Aires. Comer pizza es un deporte porteño.
Mi primer parada fue en la famosa pizzería “Güerrin”, famosa además por estar ubicada en la majestuosa calle Corrientes, donde podemos encontrar teatros, paradas de subtes, galerías, abogados por doquier, confiterías, más pizzerías, librerías de saldos donde uno puede encontrar libros y revistas (y comics en mi caso) a muy buen precio y algunas cosas inconseguibles. Pero volviendo a lo más importante, comer, podemos decir de esta pizzería de X años, que sin lugar a dudas es una de las mejores. La pizza de muzzarela, alias “muzza”, chorreaba aceite y el queso todo dorado me hipnotizaba con su estado gratinado, por supuesto una buena muzzarela debe ser acompañada con una buena cerveza, en este caso una Quilmes tirada en un florero, ¿qué es un florero?, es un recipiente como una copa, pero tres veces más grande, entran más o menos 750cm3, casi una cerveza entera. Muchos turistas, y la “que va” es comerla “de parado” en la barra. Sublime.
(Dato anecdótico: mientras degustaba, entró un hombre que vive en la calle, pidió una pizza, y se la negaron, obviamente empezó una discusión que terminó con él echado del lugar, y en ese instante me detuve a pensar, ¿no tiene derecho un “homeless” a probar semejante manjar teniendo el dinero para pagarlo? Yo tengo mi respuesta a esto, pero lo dejo a criterio del lector)
Otro dato, la enorme bandeja de mil fainas que embellecía el local.
Mi siguiente parada fue unas calles después, pasando el gran obelisco, llegamos a “Las Cuartetas”, otra gran pizzería del centro porteño, en esta me detuve a comer una porción de fugazetta, y aquí quiero explicar un error muy común en las cartas de las pizzerías o restaurantes. Es el hecho de que la fugazetta, TIENE queso y cebolla, la fugazza, es masa con cebolla solamente, es decir: una fugazzetta con queso es redundante, la fugazzetta ya trae queso, históricamente incorrecto este error garrafal. Pasando de largo el comentario gramatical paso a comentar que esta porción de manjar porteño la cortaron de una forma muy peculiar. Ella estaba rebanada en un rectángulo, y no en forma de “pizza” o sea triángulo normal, me llamo poderosamente la atención. El ambiente es mucho más familiar que Güerrin, muchas familias, gente sentada, no hay barra. Por supuesto fue acompañada con una cerveza, pero en este caso de botella normal.
Para terminar este día, tuve el honor de comer una empanada en “La Americana”, no me detuve a comer una pizza, porque según dicen los gurues, no vale la pena.
Otro día me dirigí cerca de mi trabajo, “Torino”, ubicada en el barrio de La Paternal, más precisamente en Av. Juan B. Justo y Av. San Martín. La pizza que he comido allí es una especial que han de llamar CBO, cheddar, beicon (panceta) y onion (cebolla de verdeo), una verdadera bomba explosiva de sabor inigualable (con sorpresa mía el cheddar no sustituía a la muzzarela sino que venía adornada en forma de cuadraditos por encima). En pocas palabras, excelente. El restaurante Torino, es caro, verdaderamente no es un lugar para ir a comer con poco dinero, pero uno se siente muy bien en el ambiente, sumamente recomendado.
Por supuesto no voy a dejar de lado a pizzerías más conocidas y de menor renombre, como “La Rey” y “Kentucky”, no es que esté en desacuerdo con ellas, de hecho sus pizzas son muy sabrosas, pero pecan en la poca originalidad, son todas iguales las sucursales (obviamente por ser franquicias). Una verdadera lastima, pero baratas. En La Rey comí empanadas y son muy ricas.
Yéndonos a otro barrio, encontré gracias a una recomendación de un gran gurú de pizzerías, habitante del barrio de Villa Urquiza, barrio vecino de Núñez, lugar de la pizzería “La Guitarrita” (Cuba 3300). Un establecimiento ubicado en una hermosa esquina, lleno de banderines, camisetas de fútbol, cuadros de boxeo y más. La pizza que se debe comer son las “especiales”, me tocó degustar una de bondiola, ultra salada, pero exquisita. Al medio día hay 2x1 de cerveza.
Otra gran meca de pizzas es la ya famosa e inigualable “El Cuartito”, ubicada en la calle Talcahuano (y Marcelo “te”), y digo inigualable porque cuadros, banderines, mas cuadros, MUCHOS más cuadros de distintos deportes se pueden ver. La verdad hermoso lugar, la muzza “va como piña” y “de parado” mucho mejor.
Mención aparte fue el mozo que rompió platos y fue aplaudido por todos los comensales.
También es muy importante remarcar la existencia de dos pizzerías homónimas, llamadas “El Imperio”, una en Chacarita y otra en Villa Crespo. Ambas con una posición geográfica envidiable, no nos olvidemos que la de Chacarita se encuentra enfrente del cementerio y además de la estación de subte línea B y de trenes, lo cual hace que sea concurrida por una gran cantidad de personas al día. Altamente recomendadas.
Para finalizar este recorrido por las pizzerías más emblemáticas de la Capital Federal, son “La Burgio” en Belgrano, y “La Mezzetta” de Villa Urquiza son algunas de las que me faltan, sin contar “Angelín” en Villa Crespo, “Banchero” y “Nápoles”, ya tendré oportunidad de ir con una crítica de cine, para que juzgar según su visión si las pizzas son ricas o no.
Lamentablemente, una de las mejores pizzerías que curiosamente estaba al lado deGüerrin, a quien le competía en clientela, llamada “Serafín”, premiada en su momento como una de las mejores pizzerías de argentina, fue misteriosamente cerrada según las malas lenguas por los dueños de su contrincante. Hace más de diez años, una lástima.
La pizza fue creada en Italia (aunque algunos estudios históricos, datan a la pizza con los egipcios), pero además originalmente en ese país no se le ponía tomate ya que no había, eran al óleo, o sea, aceite, normalmente de oliva, aunque en realidad la pizza, es nuestra, es bien argentina.
Nosotros hicimos de la pizza un arte, y una costumbre bien porteña. Por lo tanto, levantemos las copas y brindemos por ella. Salud.
Nota: Gracias Memphis la Blusera por el reconocimiento de nuestras costumbres: la pizza, la calle Corrientes, la faina, y el moscato (aunque no me guste). Pero el himno de la pizza es de Alfredo Casero.



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