EL ARTE BAJO CONTROL (Segunda Parte)
- fedeternum
- 11 sept 2016
- 3 Min. de lectura
El ideólogo de lo que sería la exposición “arte degenerado”, Adolf Hitler, nació en un pueblo al Sur de Alemania, en 1889. Entre sus aficiones se encontraba la pintura, motivo por el cual viaja a Viena para postular a la Academia de Bellas Artes de esa ciudad. Rechazado, años después se afilia al Partido Obrero Alemán, convirtiéndose en su líder máximo dos años después. El Partido Obrero Alemán sería el precursor del Partido nazi.
El partido nazi asume el poder de Alemania en 1933, instalando a Adolf Hitler como Canciller y posteriormente como Führer al año siguiente. Una de las primeras medidas que adopta el partido es el especial cuidado a sus relaciones públicas, enfatizando sus propuestas y puntualizando a sus enemigos (externos e internos) por medio de estrategias de propaganda en diarios, revistas, documentales y exposiciones, manteniendo esta política hasta la finalización de la segunda guerra mundial y la caída del Tercer Reich.
Los asuntos referentes al arte y la estética fueron tema de controversia y de transformación durante la Alemania de entonces; el avance de las vanguardias artísticas no era menor, tanto en el campo visual como filosófico. Asimismo, el Partido Nazi decidió asumir una postura al respecto y cuidar, deliberadamente, lo que consideraba una arte ético, alemán, de tradición frente a un arte nuevo, moderno e influenciado por agentes considerados enemigos (rusos, judíos, etc.)
En marzo de 1937, en la Casa del Arte (Munich) el Partido Nazi inaugura dos exposiciones artísticas, ambas ubicadas en la misma calle, con fines muy distintos: la primera, llamada “La gran exposición de Arte Alemán” reunía pinturas, esculturas, dibujos y maquetas de artistas alemanes que, al modo de la vieja escuela, producían sus obras al modo de los viejos maestros, reproduciendo una forma de producción artística propia del renacimiento y muy valorada a mediados del s.XIX. Sin embargo, las ideas estéticas en torno a dichas obras estaban obsoletas en relación al arte moderno, siendo despreciadas por muchos intelectuales de la época. La idea detrás de esta exposición era presentar al pueblo alemán los ideales estéticos del Tercer Reich, así como evidenciar lo que consideraban un arte bueno, bello y verdadero, al modo de la vieja triada griega.
En contraste, la segunda exposición llamada “Arte Degenerado” pretendía exhibir aquellas obras que el régimen consideraba inapropiadas, decadentes y absolutamente subversivas para el trabajo del partido y la reconstitución nacional. La mayoría de estas obras calificaban como abstractas, aunque se incluyeron artistas fauvistas, expresionistas, surrealistas y cubistas, la mayoría alemanes o viviendo en tierra alemana. Muchos de ellos eran judíos, hijos de judíos o descendientes de polacos o rusos, agentes calificados como indeseables en la Alemania del Tercer Reich.
La curatoría de la exposición fue calificada como “caótica” y sin mayor criterio estético que la proveniencia de los autores y el total alejamiento de sus obras de la mimesis que esperaba, para su propia producción, el régimen nazi.
La posición de los cuadros y esculturas no tenia un orden establecido; las obras tenían etiquetas que brevemente explicaban, ridiculizándolas, porqué eran consideradas como degeneradas o abyectas. Muchas de esas etiquetas aducían a faltas cognitivas o visuales de los autores, tal como estrabismo, daltonismo, retraso mental, esquizofrenia o depresión. La idea general de la exposición era congregar y exponer, en un solo lugar, lo bajo a lo que había llegado el arte alemán, a ojos del Partido Nazi, predisponiendo a la población a rechazar dicho arte o juzgarlo bajo esos criterios.
Finalizada la exposición, se resolvió no disolverla sino que fue trasladada por gran parte del territorio alemán, permitiendo que otros espectadores pudieran apreciarla. Esto le dio publicidad al evento, mucho más de lo previsto; inclusive, se realizó un catálogo con las obras expuestas, al que actualmente podemos acceder y así conocer, a grandes rasgos, qué se intentó ridiculizar allí.
Ocho años después de la inauguración de las exposiciones, caía el régimen nazi.



Comentarios